Los fármacos una vez entran en el organismo, aparte de realizar su función terapeútica, se transforman  bioquímicamente para facilitar su expulsión. De este modo  van desapareciendo y  se van convirtiendo en metabolitos, que a su vez pueden alcanzar altas concentraciones en el organismo y mostrar una actividad biológica distinta al fármaco  original. Es el caso del rucaparib usado en la quimioterapia del cáncer de ovario, mama y recientemente en próstata y su metabolismo M324. Este metabolito reduce la acumulación de la proteína alfa- sinucleína en neuronas de pacientes con Parkinson, poniendo en evidencia el potencial terapéutico y su posible aplicación farmacológica . Ello abre las puertas a una nueva perspectiva conceptual en farmacología.             https://isanidad.com/273284/un-farmaco-anticanceroso-abre-una-nueva-via-de-tratamiento-del-parkinson/